Relato #5

¡Pum! Un tremendo ruido, como de un gran impacto, sacudió por entero el mueble, haciendo que Gastón cayera al suelo, sin agilidad suficiente como para esquibar la enorme sacudida. La Virgen, Manoli, María, o cualquiera que su nombre fuera, seguía impertérrita en su lugar, emanando su cuerpo una tenue luz impropia de todo ser vivo conocido.

- ¿¡Qué cojones es eso!? -preguntó Gastón, muy alterado.

- Son ellos, están aquí -dijo María sin inmutarse, y sin expresión ninguna en su rostro-. He llegado tarde. Maldita sea, ya todo está perdido. ¿Qué estás haciendo, Gastón? -se dio la vuelta dirigiendo su mirada al tembloroso cuerpo de Gastón, que seguía en el suelo, pero ahora arrodillado y mirando al techo.

- R-rezar -tartamudeó mirando hacia la ventana, de donde una luz roja cada vez más intensa llegaba al destartalado cuarto.

- Tú eres tonto, ¿no? Te estoy diciendo que no hay ningún dios, que los únicos seres supremos somos nosotros -y le propinó una suave tollina en el pelado cogote-. Mira, yo voy a irme con los míos. Calculo que a tu planeta le quedan unos treinta segundos de vida. Una vez, en el pasado, mostraste ciertos sentimientos hacia mí. Y eso me conmovió. Así que he decidido llevarte conmigo.

Gastón, que aún no podía creer lo que veía, dejó que María agarrara con una enorme mano que había salido de sabe Dios dónde su pequeño y enjuto cuerpo.

La Tierra hoy en día no existe.

Publicado en  on 2 Abril, 2008 at 10:50 pm Dejar un comentario
Tags: , , , , , , , ,

Relato #1

Manoli, una puta de 32 años, bizca, pálida y pelín fondona, se paseaba por las esquinas de montera bolso en mano y medias en piernas, dispuesta a cazar a algún hombre que le alegrara la noche. Al contrario que la inmensa mayoría de las prostitutas, Manoli disfrutaba con su trabajo. Vivía por y para follar. No pensaba que hubiera nada que se le diera mucho mejor. Así que dedicarse a ello era para ella una bendición. ¡Cualquiera puede imaginar un trabajo que le guste! Pero de eso a hacerlo realidad…

Aunque, pese decirlo, Manoli ya no es lo que solía ser. Su pasión se estaba yendo con los años. Ya no disfrutaba tanto. Estaba deprimida.

Qué triste, tantos años perdidos, pensaba Manoli, meneando el bolso y sintiendo el fresco airecillo bajo su falda. Ensimismada como estaba, no es difícil imaginar el susto que se pegó cuando vio delante de sus narices, como salido de la nada, como por arte de magia, como si hubiera salido de una burbuja con un sonoro plop, a un hombre de unos 40 años, bajito, calvo, pelo negro, desaliñado, tripón, que la miraba a los ojos, penetrando su alma.

- ¡Ostias! ¡Qué susto, coño!- dijo Manoli, algo alterada, pero reponiéndose-. ¿Qué quieres, guapo? ¿Te apetece un polvete rápido? Por 35 euros puedo hacer tus fantasías realidad, cariño…

El hombre seguía mirándola, como gilipollas.

- Esto…

Publicado en  on 15 Noviembre, 2007 at 11:55 pm Dejar un comentario
Tags: , , , , , , , ,